lunes, 27 de junio de 2011

Sweet Sorrow


En un día negro para el fútbol argentino, para el fútbol mundial, para el fútbol...
En un día negro para uno de los clubes más grandes del país
En un día negro (que se extenderá quién sabe cuánto tiempo) para millones de personas
Yo pienso, en este día negro,
qué lindo tener alma de tanguero...
qué lindo el color negro de esta vida!

martes, 14 de junio de 2011

Sobre el 14 de junio o los aniversarios que me acuerdo

Quise escribirle un poema alguna vez, pero el intento quedó vano.
Supuse de antemano que una canción no le gustaría, tal vez una milonga, pero no domino los trabajosos rasguidos de una guitarra.
Pensé también en una semblanza, pero sería una más, un poco más de agua bajo algún puente en el que, dicho sea de paso, siento estar desde que nací. Porque crecí en un puente viéndolo correr, a él, a Borges, único en su especie, universal.
A sus veinticinco años prolijos de ausencia y de muerte, yo sigo queriéndolo como siempre, como nunca, de esa manera única que se presta cuando no se lo conoce, porque no lo conocí. Soy de los pocos que no lo conoció, parece... Digo, en persona. Una vez él mismo bromeó con Bioy mientras firmaban ejemplares en la feria del libro: "he firmado tantos libros que en con el tiempo será mucho más valioso uno que no haya autografiad". Y se habrá reído, supongo, de esa manera que tampoco conocí.
De todos modos, no haberlo visto no me aleja de su encuentro. Lo quiero tanto, con un amor sin fisuras, un amor libre de ideologías y de espantos, carente de rencor de silencio y de vacío.

Y tal vez por eso todas mis ideas no se completaron en propuestas ni en fallidos. Tal vez por eso solo pensé en hacer esta salvedad, este mínimo minuto para su recuerdo, este sentir profundo que podría leerse así: GRACIAS BORGES, GRACIAS POR TODO.

domingo, 12 de junio de 2011

El hombre imaginario, de Nicanor Parra

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario

Nicanor Parra

jueves, 9 de junio de 2011

Chiste fácil a la rima dispar y al desorden desprolijo que se da al limpiar con prendas un resto rebelde de fileto

Remedo con un calzoncillo
La mancha sucia del bar
Lo que se cayó en el piso
Lo que no he de remedar
Compongo con un calzón
Tirado en el piso del cuarto
Que nunca pude ordenar
Y ni quiero ordenar tampoco
Porque así puedo tener
Remedios en cada lugar
Para todo enchastre casual
O para jugar nomás a esconder
Las cosas de mi placard
Y poder así remedar
Mandar de aquí para allá
Las manchas de mi torpeza
Si cae en el piso cerveza
Yo ensucio mejor la mesa
Y si como a la noche en ella
Busco un calzón en mi pieza

lunes, 30 de mayo de 2011

Mientras escucho Amy Winehouse

(para leer mientras escuhan la canción)

http://www.youtube.com/watch?v=zzlzI3BnoGw

Mientras escucho Amy Winehouse pienso en el esnobismo de las masas, esas nueva entidad seisieteochesca que entabló la sensación de que cualquiera que debata será considerado seriamente si dice cosas como “el movimiento popular” o qué sé yo. Pero Amy Winehouse se filtra mientras quiero una moto y mis dedos en el teclado escriben como bailando en algo que no me pasó nunca porque hasta las tildes entran con ritmo y no sé si alguien sentirá este fluir sentido que sí siento cuando el saxo sin sexo pero con resuena en mis odios amywineehausianos esta tarde y pienso que tal vez el sexo esté y está pero lo perdí ayer por la tarde después de ver “El artista” de Cohn-Duprat, que con Laiseca dieron vida a esa misma misma misma película que vi ayer. Puede que nada de lo que diga tenga sentido si no se lee con amy y su sonido de fondo pero qué me importa esto no es escritura para nadie más que para mí que estoy experimentando una nueva inédita sensación de sacudida hasta las vísceras bailarinas de la suerte… mi cabeza se mueve a ritmo, me ven, me ven, me miran como un loco, que loco y recontra loco juego en el teclado, pierdo las ideas, gano en dudas en olvidos y veo que la canción era “Just friends”, qué extraño, ahora “Back to Black”, curioso, y mi periodo negro está clarísimo en esta crónica de la fluidez del dedo que a dedo y dedo hace palabras como dedo, como la película “El dedo”, que quise ver ayer y no me gustó, tal vez poniéndola en silencio, enjoy the silence, pero no pudo ser. Ahora se va el ritmo, en negro todo se vuelve depresivo y en la curva me reanimo vamos para arriba y leo y escribo y escucho, todo lo que hago está perfectamente bien, coreográficamente hermoso, si me vieras, tú, que llenas todo de alegría y juventud, a las tres de la tarde de mi lunes de cierre, cuando todos abren sus ventanas a la vida y yo con amy winehouse descubro parte nueva de la obra, obra que no tuve hasta ahora, mi periodo de sordina y de pop enfrascado y carrasposo, tal vez nunca vuelva acá, a este recóndito lugar de la biblioteca musical ajena donde el viejo, lo veo, lo veo, me busca para hablar pero me encuentra hipnotizado en mis auriculares prominentes con refuerzo de bajos y tanto ritmo. Esto es una aventura que podría durar toda la vida. Escribo lo que dura un disco. Un disco que escucho por primera vez y no paro de escribirle encima, por eso las repeticiones y las fugas, porque me pierdo mientras veo todo a mi alrededor, mi jefa en uno de esos días menos loca que de costumbre pero con tanto celular encima, el viejo que me busca, otra vez, y el disco éste, nuevo para mi, lo descubro a la vez que descubro este deporte de descubrir músicas conforme descubro emociones o deportes. --- Uy, la interrupción de otro jefe que me pregunta cosas porque esto es un trabajo, es un trabajo, pero lo olvido, chasqueo mis dedos, le doy poco de cabeza bamboleante y con medio labio entre mis dientes sigo por el filo de mi texto. No es medio labio, es media boca, es un labio entero que se nutre de saliva y vuelva para adentro sin moverse. Pasan los temas, it´s ok dice amy, casi una amiga de golpe. Quiero una moto, la gente dice que no. Quiero una moto. Stop. Al golpe de pandero. ¿Cuál era la idea inicial? No importa, perdió relevancia ante esta extraordinaria sensación de la perfecta precisión de mis dedos en el teclado, en cada una de las teclas a las que no erro hace rato. Y el esnobismo de las masa de pronto me importa tres cuernos y dos gramos de sombra ajena. Tan poco, tan poco. La comida está por llegar, después de un tema paro, espero poder volver a seguir algún día. Gabriel mira el menú. De golpe me enternece, pero vamos, que es otro de los jefes. Tantos jefes y yo con amy winehouse, fantástica decisión. Fantástico éxtasis. Locura total diría Eduardo. Alquimia en la redacción de la revista Gente en este lunes 30 de mayo para el recuerdo. Y entonces una pausa, pero musical. Ahora sí.

viernes, 29 de abril de 2011

Ultimo día de soltera, ultimo día


¿Qué ganás? ¿Qué perdés? ¿Qué estás a punto de abandonar? ¿Qué aventura empieza? ¿Te habrás preguntado todas estas cosas, Kate? Digo, justo veinticuatro horas antes de convertirte en esposa del príncipe William, en tu último día de soltera, ¿habrás pensado al menos un segundo en la libertad que resignaste, en los millones de cosas indescifrables que te podrían haber pasado de ser distinto tu destino? Pasaste tu último día de soltera bien cerquita de tu destino, en el hotel Goring, a pocas cuadras del Palacio de Buckingham, rodeada de cámaras y de extraños, algún familiar, una hermana acaso, un emisario de tu futuro esposo, un emisario del príncipe, qué va… ¿Habrás pensado, Kate, que se termina el sueño? Ya está, la caja de la ilusión explotó para convertirse en realidad, en mera realidad. Soñar ahora con las rutinas reales se convertirá en el tedio de respetar durante cada minuto de tu vida un protocolo determinado. ¿Qué sueño soporta ser cumplido? ¿Qué vida soporta haber cumplido el sueño?... Kate, princesa Kate, ¿habrás pensado alguna de todas estas cosas ese día de primavera alojada en tu lujoso hotel de Londres? ¿Habrás podido despedirte de vos misma, decirle adiós a la Kate que conociste, agradecerle haber vivido su vida y vestirte después para ser la nueva princesa de moda? ¿Habrás querido? En todo caso, adiós Kate, te despedimos por vos.

La dicha

Uno de esos momentos subllmes de la vida: cuando un libro maravilloso (Contra el cambio, de Martín Caparrós), es sucedido por otro aún más maravilloso y acaso más revelador (Agua viva, de Clarice Lispector). Pasa poco, semejante sucesión de tino en la elección. Pasa poco pero pasa, y entonces: la dicha. Puro despilfarro.

sábado, 16 de abril de 2011

Dos poemas a Alejandra


A Ivonne Bordelois, que no me conocío


I

Dar la vida en poesía
a la ideología de los versos
los campos de batalla de un bar
las plazas de protesta de una ronda
mesas que sostienen cuadernos
hojas que contienen amenazas
y rimas y remaches y revueltas
mientras miro una flor
las palabras de una flor
y veo más que una lila
en la lila
apresada por la palabra flor

II

Me iré mañana
dolida Ivonne
a buscar los sueños de Alejandra
e intentar cambiar el mundo a poesía

lunes, 21 de marzo de 2011

Ser parte de un milagro

Me pregunto cómo ser parte de un milagro y me respondo que sin buscarlo. Pero el ingenio no me alcanza para amainar la intriga. Uno no hace méritos para entrar en la alquimia del destino. Uno apenas construye un poco la suerte de los demás, de los urgentes.
Por mi trabajo, por el oficio del periodismo que llevo a cabo diariamente en Revista Gente, conocí a un chico que busca un milagro. Se llama Agustín Bustos Fierro, tiene que ser operado, y si lo logra va a significar que 40 millones de argentinos juntaron más de un millón de dólares.
Justamente por esa masividad que dan los medios frívolos (o aparentemente frívolos, porque yo dejé el alma en la nota), es que pude intentar ser parte de ese milagro.
Escribo esto para desentenderme un poco de la angustia que me quedó boyando tras la nota. Escribo esto para sacarme los fantasmas de la espalda y decirle a alguien (¿a mí mismo?), que hice lo imposible por ser parte de este milagro.
¿Cómo? Un maestro del periodismo que tengo de colega me dio unas pistas. Y yo traduje:
Escribir con el corazón que Agustín Bustos Fierro se muere. Que necesita un transplante de médula ósea urgente. Que su mejor chance para sobrevivir sale más de un millón de dólares. Escribir con el corazón que querría hacer mucho más por ayudarlo, pero solo me toca contar su historia y esperar que alguien recoja esta botella.

Si alguien lee este mensaje, que siga el camino marcado..... www.unmilagroparaagustin.com

jueves, 3 de febrero de 2011

Madurar el yo

¡Qué bien se siente: ya no me asfixia la novedad!
La tengo entre mis manos sin babas. La miro ahí esperando en su envoltorio. La sé casi de memoria. Ordenador, computer... Conozco su encanto pero ya no me rindo ante él. Es como un micro éxito, como un campeonato trivial sin contendientes. Suena la trompeta, largo, llego, triunfo y festejo todo junto. Un mundo nuevo, el de la no ansiedad. Pero con Ansia, querido Iorio, siempre con Ansia...
Y ahora me despejo, vuelvo a mirar la novedad ahí tendida, huérfano de manos nerviosas, y me tiro un rato a leer. La vida... y lo demás al lado.

viernes, 21 de enero de 2011

Los necios

Mil hombres no saben dar vuelta una rueda.
Dos mil hombres no son capaces de mover un árbol
Ciento cincuenta mil hombres no logran vencer a un ejercito de hormigas
Tres millones de hombres no pueden ni hacer temblar un trébol.
Pero él, el hombre del campo que cree ser de ciudad, asegura que de un suspiro asesina cualquier estrella.



Lo que hace la mente de un imbécil es insuperable

viernes, 24 de diciembre de 2010

A las dos y media de la mañana, en Navidad...

Hay tanta gente sola… Es absurdo, casi como el dominio de los hombres sobre los animales (si se avivaran nos pasarían por encima). Completamente absurdo: yo solo en Punta del Este, trabajando. Otros, solos en sus casas. Otros, solos en un bar. Otros, solos por ahí… Debiera haber una comunidad, no una red social, una especie de autogestión de solitarios con carnet, con el que te hace descuento en hostels pero para gente sola.
Estoy en una casa grande, con vista al mar, tres habitaciones, balneario “top”…. Mucho de lo que querrían algunos. Y leo que alguien dice que el mejor regalo es un abrazo…
A mí nadie me abrazó esta noche, nadie me dijo que me quería sinceramente. Brindé con tres amables extraños y hasta me saqué fotos. Fue, digamos, un feliz de momento. ¿Y ahora que me cabe? ¿Dormirme triste? ¿Dormirme satisfecho? O ir a romper mi angustia por las oscuras calles del quién sabe… Tal vez deba sacar el auto. No sé, no sé, no sé. No pienso en nadie. Escribo en mi blog un viernes a las dos de la mañana. ¡Y en noche buena! ¡En Navidad! ¿Es esto la soledad? ¿O es una ocasión fortuita, casual, que no alcanza para compadecerse de uno mismo?... De vuelta: no pienso en nadie. En NADIE. Eso me entristece: si al menos tuviera a quién extrañar…
Me acuerdo del 2005, en Nueva Zelanda con un osito (que era un perro) y millones de nervios con ganas de declararse. Me creía enamorado, pero después descubrí que para tanto hace falta correspondencia. Aun así era algo, era mucho. Y sonaba palito ortega y puse lo que había que poner, algo de cojones, algo de descaro, y lo dije todo. Ese fue mi auto regalo: mi coraje, una perla.
También me acuerdo el 2007, ya casi 2008. New York, Giovannas da Napoli (excelente pasta), Mulberry esquina Hester. Otra navidad solitaria, con gente que no me quería. Bah, ni fu ni fa. Compañeros de trabajo de hacía un mes. Gente nomás, qué sé yo. Y ahí sí que sufrí. Extrañé mucho. Nadie imagina cuanto. Lloré montones. Casi nunca terminé de llorarlo todo. Pero se fue. Está en el pasado, como la navidad feliz del 2009, como la navidad piloto del 2010… se fueron. Lo bueno de la tristeza es la mismo que es lo malo de la felicidad: que se acaba, que se va, que se vuelve polvo de olvido. Ni siquiera olvido: polvo de olvido, más diminuto.
Le pido a Santa que me olvide. Gracias, Santa.
Le pido a Santa que me embriague. Gracias, Santa.
Y si resta pedir algo, que no me deje olvidarme del que fui, que no me permita enamorarme del que soy, que no me impida llegar a ser el que puedo ser.
Le pido a Santa o a quien valga el valor para ser escritor, el valor para no ser un mediocre… Le pido la cita al oído: “hay una meta, no un camino; lo que llamamos camino es vacilación”.
En noches como esta me duele la verdad. Fue un día triste, no tengo que olvidarlo. Fue un día malo, no puedo perdonarlo. A Dios le pido la literatura, la concentración, la inspiración y el talento. A Dios o a Dios.
Si es cierto que la navidad entrega deseos, yo pido poder ser digno de las palabras. Si cupiera un único deseo, el mío sería poder ser digno de la literatura. Dame Dios la sangre del escritor, aunque deba borrarse todo el resto. Permitime no ser el último de los hombres, regalame la dicha de escribir unos buenos versos esta noche.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Un dia triste

La vida después de un 3 a 2 en contra no tiene sentido.

sábado, 30 de octubre de 2010

Mr President

Veo pasar como cuadritos a los presidentes sudamericanos. El desfile corresponde. Y el motivo, otra vez la muerte. Le gente lo despide y es fervoroso el recuerdo cantado. Siento que lo quieren, no hay dudas. Los comentaristas, medidos esta vez, adoptan la tristeza. Y en suerte de reconciliación imaginada, yo lo veo más grande de lo que siempre lo vi. Un joven contrincante que viene a rendirte tributo…
No se puede hablar de cariño. Sí de respeto. Y es indudable una vez más que los enemigos encarnan partes lo que querríamos ser.
Con el correr de las horas su imagen se agranda más. Leo en los tantos diarios las distintas versiones de su alma. El crisol de estrategias pasadas parece interminable. De pronto el demonio es un ángel estadista que todo lo supo. Pero lo entiendo, la muerte redime. La historia ha mostrado largos casos de aceptación post mortem. Al morir Camus, Sartre, que fue su amigo hasta que se peleó a muerte, recordó súbitamente todo el afecto y la admiración que sentía. Lo malo: ¿para qué?
Creo que es justo rendirle homenaje. Fue mi presidente, y tal vez si supiera más de política lo admiraría hasta karma. O no. Lloraría, claro. Y quizá estaría en la fila del adiós.
Mi frágil ideología y una familia de derecha me alejan de un dolor más sincero. Poco importan mis sensaciones. Hay un pueblo destruido, que lo llora como los que más saben llorar, sin esperar explicaciones. Hay una plaza, un desfile, un eterno adiós paulatino. Vendrán las miserias más tarde. Y yo seguiré pensando en su muerte.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Cuando todo el resto es realidad

¿Y qué hago con la suerte, con la sed, con la locura? Cuando todo el mundo es realidad, qué hago con el sueño que no tengo. ¿Con los lunes que son trabajo y nada más? ¿Con los martes sin creencias?
Tengo que ir a un banco, depositar 400 pesos. Ir a la empresa de celulares que me estafa. Pelear 200 pesos. Pssar por pago fácil, perder 100 de la luz. Llorar un rato, gratis.
¿Y qué hago con las ganas de un bar una tarde cualquiera? ¿Donde compro la cerveza que me debo?
Que poco divertido es caminar, cuando todo el resto es realidad.
La catarcis y las compras. Los amigos que no tienen tiempo azul para perder en peregrinos. Los salvajes números asteriscos. Y mi nombre y el de aquella. Las ganas postergadas, el sí que no que sí. Ese momento efímero de valentía, de arrojo, de abandono. De qué vale vivir sin soledades a montones que nos borren las soledades a montones que nos pesan en la espalda solitaria de un momento, un momento peculiar (cuando todo el resto es realidad), un momento luz negra, luz que no, luz abismo. Qué hacemos, qué bailamos, qué jugamos. Cuando todo el mundo es realidad, batimos el record de nuestras propias ganas de matar!