viernes, 5 de septiembre de 2008

Cuando Miro

Yo, que te miro, lo presiento:
que tú, siendo mirada, lo que sientes
es que yo, mientras miro tu mirada,
presumo cosas que no están fundamentadas.
Mas tú, que sólo callas y que esperas,
ignoras de mi mente los rincones
que me dicen que te miro por entera
simplemente por el goce de tus dones.
Mas tú, que sólo callas aunque a veces ríes,
no dejas nunca que la ansiedad confíe
cierta verdad, cierta opinión, cierto escondite,
cierta razón que sin razón no me permites.
Y yo, que sigo empecinado en mirar, veo
que tú buscas al costado del camino
a otras personas, a otros “otros”, a los niños…
a cualquiera que camine por mi limbo.
Pues aunque tú, que miras y que callas, veas
que no hay nadie más que yo en la cercanía,
te supones otras gentes en la vía
y te aferras a esa ausente compañía.
Entonces yo pregunto qué te espanta,
mas no respondes, agarrada a tu vergüenza,
y yo acerco mis labios a tu boca
acaso como cómplice estrategia.
Y tú olvidas esas falsas amenazas,
respondiendo a mi beso con tu beso,
olvidando un rato al ojo, que es balanza,
y quitándole al entorno relevancia.

2 comentarios:

ade dijo...

- Si Alejandro es poesía y de la buena. Me gusta mucho leerte, las buenas lecturas siempre son un placer. Ade

Adrianina dijo...

Tus poesías tienen melodía, te llevan, te transportan, te hacen ver y sentir...
beso
Adri.-